Este año Porsche apuesta por presentar en primer lugar el más radical de todos sus modelos de competición, el Porsche 911 GT3 RSR.
El cambio más representativo está en el capó, que recibe una rejilla de ventilación. Este cambio se debe al rediseño de las conducciones del radiador, motivada por la inclusión de la opción del aire acondicionado para el habitáculo. El alerón también se ha modificado, dotándolo de mayores opciones de configuración. Y para aligerar peso, se ha mejorado el sistema de frenos y cableado eléctrico.
El motor boxer de seis cilindros ha subido de cilindrida, llegando a los 4 litros, pero su potencia se ha reducido hasta los 450 CV a 7.800 rpm, cuando en el anterior modelo era de 465 CV a 8.000 rpm. Esto se debe al cambio de normativa en la clase GT2. El par máximo sigue siendo de 430 Nm, entregados a 7.250 rpm.
Ahora el motor es menos potente y tiene un máximo de revoluciones menor, “sólo” llega hasta las 9.000 rpm (9.400 rpm en el anterior), pero la curva de par se ha optimizado y para una potencia específica, el rango de revoluciones es menor que antes, haciéndolo más aprovechable a cualquier rango de vueltas.
El interior del Porsche 911 GT3 RSR es espartano y solo tiene lo necesario para un coche de competición, presenta también algunas novedades. Sobre el salpicadero se ha colocado un pequeño sistema de monitorización de la caja de cambios, que avisa cuando es el momento óptimo para el cambio de marcha.
También se añade un sistema de control programable para diferentes parámetros del coche y personalizable para los equipos. Uno de las cosas que puede modificar este nuevo sistema es la frencuencia de parpadeo de las luces delanteras cuando se entra en boxes. Con esto, cada equipo podrá reconocer a su coche mucho antes.
De momento, se han fabricado ya 20 unidades de este espectacular coche, que ya han sido enviadas a los diferentes equipos alrededor del mundo. Cada uno de ellos sale por 380.000 euros más los impuestos de cada país.
Fuente: Porsche
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